ENTRE PALMAS
Y OLIVOS
Por:
Sofía Flores
Han transcurrido
más de 2 siglos desde la aparición de un hombre que llego a transformar los
cimientos de una fe religiosa convertida en leyes, preceptos , seguidos al pie
de la letra pero sin sentimiento ni humanidad , alejándose cada vez más del
verdadero ideal del creador, el amor al prójimo
.
Jesús
un ser humano como cualquiera de nosotros llego entre aclamaciones y alabanzas,
con solo un mensaje “amaos los unos a los otros” estas palabras le traerían gloria
y también muerte, porque en la sociedad de aquellos días la dominación era símbolo
de abusos y crueldad, en ella solo se podía
distinguir odio cargado de resentimiento, así como desconfianza, amargura, desaliento
e indiferencia, en medio de un solo propósito el enfrentamiento y la venganza.
Pero Jesús
va ingresando al interior de cada persona rescatando cada alma, dirigiéndola hacia
el camino de la solidaridad y el perdón, atributos básicos del amor.
Hoy
tenemos un panorama similar, aun con todos los adelantos tecnológicos el hombre
continua en su eterna lucha para encontrar felicidad en medio de los obstáculos
y restricciones de la vida misma. Siendo
nuestra vida un conjunto de alegrías y
tristezas, no podemos evitarlas, pero podemos confiar en un ser misericordioso acompañándonos
siempre, aunque no lo veamos, si creemos, si lo aceptamos, en nosotros
sentiremos el aliento y la tranquilidad
para sobrellevar nuestra lucha diaria, fortalecidos con el poder nuestra fe.
La fe
hace nuestro camino más fácil, nos da esperanza, nos da fortaleza, nos enseña a
descubrir la verdadera felicidad, ella nace en nuestro interior y florece
cuando aprendemos a sentir satisfacción haciendo
un bien por los demás, gracias a ella
podemos convivir en paz.
Aun
los no creyentes necesitan en determinado momento, una fuerza interior que guie
sus pensamientos y acciones, una fuerza para no sentir temor ni desesperación.
Jesús
nos demostró en cada mensaje de su palabra y en sus acciones, el camino hacia una sociedad más justa donde todos podamos convivir con respeto e igualdad.
Jesús no llego con un libro bajo el brazo, ni tenía una iglesia en particular , ni se aferró a dogmas o doctrinas , simplemente llegó como un ser humano proclamando SOLIDARIDAD.
Por ello hasta su último suspiro en la cruz nos dio el valioso legado del perdón y la reconciliación , como único camino para encontrar justicia y paz.
Jesús como ejemplo de vida ha servido para muchas orientaciones religiosas, las cuales deben promover este sentimiento de unidad, sin caer en el equivocado proceder de las autoridades religiosas de aquella época discriminando y aferrándose fanaticamente a reglas ,principios o mandamientos.
Sea esta semana santa símbolo para luchar contra todo aquello que perjudica a la humanidad , viendo a Jesús sobre una cruz, una cruz hecha por los hombres con odio, intolerancia, falsedad e injusticia.
Y esta lucha nos lleve hacer realidad el único mensaje por el cual Jesús llegó, predicó y murió "OS doy mandamiento nuevo Amaos los unos a los otros como yo los he amado"
Es así como la alabanza, el calvario y la muerte de Jesús sembrará en todas y todos el propósito de vivir en confraternidad unos a otros más allá de raza,sexo, condición socioeconómica, ideología o color.
Jesús
sabia de la traición de sus propios amigos, condenándolo y dejándolo solo con
su martirio y muerte, pero al final nos legó el maravilloso valor del perdón.
Jesús
nos demostró que de la humillación al cual fue sometido surgió un legado valioso,
digno e imperecedero a través de los siglos.
Hoy
podemos ver a un cristo crucificado con
la imagen angustiosa de su madre acompañada
de un discípulo al pie de una cruz, en la soledad de su calvario, sufriendo
pero al mismo tiempo conservando su fe hacia la conversión del hombre hasta el último
aliento de su existencia.
Es así
como Jesús nos dejó un testimonio del amor hacia los demás, nos trasmite su
solidaridad con la cruz diaria que llevamos todos por dentro, dándonos valor y
consuelo.
Recibamos
en nuestros hogares sean pequeños o grandes, ricos o pobres, el mensaje de este
humilde carpintero, no solo entre palmas u olivos, permitamos la luz del
entendimiento en nuestras mentes y corazones, gracias
al valioso poder de la fe.
