lunes, 14 de abril de 2014



ENTRE PALMAS

 Y OLIVOS

 

Por: Sofía Flores

Han transcurrido más de 2 siglos desde la aparición de un hombre que llego a transformar los cimientos de una fe religiosa convertida en leyes, preceptos , seguidos al pie de la letra pero sin sentimiento ni humanidad , alejándose cada vez más del verdadero ideal del creador,  el amor al prójimo .
Jesús un ser humano como cualquiera de nosotros llego entre aclamaciones y alabanzas, con solo un mensaje “amaos los unos a los otros” estas palabras le traerían gloria y también muerte, porque en la sociedad de aquellos días la dominación era símbolo de abusos y crueldad, en ella  solo se podía distinguir odio cargado de resentimiento, así como desconfianza, amargura, desaliento e indiferencia, en medio de un solo propósito el enfrentamiento y la venganza.
Pero Jesús va ingresando al interior de cada persona rescatando cada alma, dirigiéndola hacia el camino de la solidaridad y el perdón, atributos básicos del amor.
Hoy tenemos un panorama similar, aun con todos los adelantos tecnológicos el hombre continua en su eterna lucha para encontrar felicidad en medio de los obstáculos  y restricciones de la vida misma. Siendo nuestra vida  un conjunto de alegrías y tristezas, no podemos evitarlas, pero podemos confiar en un ser misericordioso acompañándonos siempre, aunque no lo veamos, si creemos, si lo aceptamos, en nosotros sentiremos el aliento y  la tranquilidad para sobrellevar nuestra lucha diaria, fortalecidos con el poder nuestra fe.
La fe hace nuestro camino más fácil, nos da esperanza, nos da fortaleza, nos enseña a descubrir la verdadera felicidad, ella nace en nuestro interior y florece cuando aprendemos a sentir satisfacción  haciendo  un bien por los demás, gracias a ella podemos convivir en paz.
Aun los no creyentes necesitan en determinado momento, una fuerza interior que guie sus pensamientos y acciones, una fuerza para no sentir temor ni desesperación.
Jesús nos demostró en cada mensaje de su palabra y en sus acciones,  el camino hacia una sociedad más justa donde todos podamos convivir con respeto e igualdad.
Jesús no llego con un libro bajo el brazo, ni tenía una iglesia en particular , ni se aferró a dogmas o doctrinas , simplemente  llegó como un ser humano proclamando SOLIDARIDAD.
Por ello hasta su último suspiro en la cruz nos dio el valioso legado del perdón y la reconciliación , como único camino para encontrar justicia y paz.
Jesús como ejemplo de vida ha servido para muchas orientaciones religiosas, las cuales deben promover este sentimiento de unidad, sin caer en el equivocado proceder de las autoridades religiosas de aquella época discriminando y aferrándose fanaticamente a reglas ,principios o mandamientos.
Sea esta semana santa símbolo para luchar contra todo aquello que perjudica a la humanidad , viendo a Jesús sobre una cruz, una cruz hecha por los hombres con odio, intolerancia, falsedad e injusticia. 
Y esta lucha nos lleve hacer realidad el único mensaje por el cual Jesús llegó, predicó y murió "OS doy mandamiento nuevo Amaos los unos a los otros como yo los he amado"
Es así como la alabanza, el calvario y la muerte de Jesús sembrará en todas y todos el propósito de vivir en confraternidad unos a otros más allá de raza,sexo, condición socioeconómica, ideología o color.

Jesús sabia de la traición de sus propios amigos, condenándolo y dejándolo solo con su martirio y muerte, pero al final nos legó el maravilloso valor del perdón.
Jesús nos demostró que de la humillación al cual fue sometido surgió un legado valioso, digno e imperecedero a través de los siglos.
Hoy podemos ver a un cristo  crucificado con la imagen angustiosa  de su madre acompañada de un discípulo al pie de una cruz, en la soledad de su calvario, sufriendo pero al mismo tiempo conservando su fe hacia la conversión del hombre hasta el último aliento de su existencia.
Es así como Jesús nos dejó un testimonio del amor hacia los demás, nos trasmite su solidaridad con la cruz diaria que llevamos todos por dentro, dándonos valor y consuelo.
Recibamos en nuestros hogares sean pequeños o grandes, ricos o pobres, el mensaje de este humilde carpintero, no solo entre palmas u olivos, permitamos la luz del entendimiento en nuestras mentes y corazones,    gracias al  valioso poder de la fe.