VIVIR
CON ESPERANZA
Por
Sofia Flores
No es fácil
hablar de perdón y reconciliación en medio de los estragos dejados por la
maldad del ser humano, los cuales no tienen etiqueta social, profesional, religiosa,
política, mucho menos lazos familiares, siempre tendremos a nuestro alrededor la
lucha entre el bien y el mal.
Parte de
nuestra vida se cimenta en enfrentar lo malo, aunque a veces perdemos también
ganamos, es en esta lucha cuando requerimos un pilar importante, la “RECONCILIACIÓN”, esta actitud hará realidad la transformación de los despojos
hirientes de un presente o un pasado en esperanza para vivir y ser feliz,
rompiendo las cadenas del odio, la desdicha y el resentimiento.
La historia
nos presenta a un Jesús crucificado teniendo a sus pies, a su madre
arrodillada, ambos sufriendo el martirio en injustos acontecimientos como la traición,
humillación, sed de venganza, tortura y muerte, pero Jesús antes de morir nos
manda su último mensaje, el del “PERDÓN”, fue así como hasta el final Jesus nunca
perdió la esperanza en la conversión del hombre, en la reconciliación como instrumento
esencial para la paz en el mundo.
La visita
del Papa Francisco nos trae este mensaje, tan ignorado por un mundo preocupado
en el avance del conocimiento, en sus leyes o reglamentos, pero tan necesitados
de vivir en paz consigo mismos, erradicando sentimientos ofensivos y mezquinos
buscando justicia, los cuales pueden apaciguar su sed de venganza, pero no consiguen
salvaguardar la unión y solidaridad, elementos esenciales en la vida de todo país,
para enfrentar la codicia de otros.
El Papa Francisco
habla de esperanza , pero no puede haber esperanza sin reconciliación , y no puede haber reconciliación
sin perdón , la difícil tarea de no conseguir
el perdón, nos limita a seguir vistiendo el luto del pasado con su resentimiento,
nos condiciona a la sed de venganza o al castigo, encerrándonos en nuestra propia
autodestrucción, privándonos de aquella fortaleza para enfrentar el destino sin temor,
confiando en nuestro anhelo de progresar sin dejarse vencer por la adversidad teniendo
esperanza.
Si bien
las leyes humanas insertan reglamentos y castigos ante los malos actos, a fin de
protegernos por las injusticias y vivir dentro de una sociedad civilizada,
estas no pueden condicionar y hasta limitar el anhelo de vivir con esperanza,
muchas veces las sanciones humanas no sellan el infortunio o nuestra tristeza.
Algo más difícil
a intentar necesario para lograr paz y levantarnos ante el dolor, es el “perdón”
como primer eslabón para la reconciliación, concertando es como podremos
reflejar entre nuestros familiares, amigos, paisanos, compatriotas y hermanos
del mundo, la verdadera esperanza en un mañana mejor, aprendiendo del pasado,
desechando lo malo, rescatando lo bueno, unidos, con honestidad e
imparcialidad.
El Papa
Francisco es el representante de una iglesia con muchos errores a enfrentar, el
camino para superar estas controversias no es fácil, porque su labor es ayudar
siguiendo el ejemplo de Jesus quien vino a salvar, no a condenar, manteniendo
siempre la esperanza, solo aquel capaz
de perdonar puede entender esta difícil misión.
Muchas
veces pedimos justicia, pero injustamente criticamos y hasta condenamos lo malo
refiriéndonos a la raza, al profesional o al religioso, cuando lo justo sería
condenar la maldad de sus acciones como ser humano.
Solo se podrán
tender puentes para concertar, cuando el perdón se encuentre en los extremos de
cada uno de ellos, de lo contrario solo serán buenas intensiones vacías para
cruzar.
Seamos
sinceros, seamos justos con el maravilloso mundo que nos ha tocado vivir, la promesa
de un hombre llamado Jesús, inspirado en los designios de un ser supremo, no es
vivir en una creación perfecta, es la fortaleza para no dejarnos destruir por
la adversidad, todo esto será posible cuando aprendamos a vivir con esperanza.

