sábado, 20 de enero de 2018

PAPA FRANCISCO EN EL PERU


VIVIR CON ESPERANZA



Por Sofia Flores

No es fácil hablar de perdón y reconciliación en medio de los estragos dejados por la maldad del ser humano, los cuales no tienen etiqueta social, profesional, religiosa, política, mucho menos lazos familiares, siempre tendremos a nuestro alrededor la lucha entre el bien y el mal.

Parte de nuestra vida se cimenta en enfrentar lo malo, aunque a veces perdemos también ganamos, es en esta lucha cuando requerimos un pilar importante, la RECONCILIACIÓN”, esta actitud hará realidad la transformación de los despojos hirientes de un presente o un pasado en esperanza para vivir y ser feliz, rompiendo las cadenas del odio, la desdicha y el resentimiento.

La historia nos presenta a un Jesús crucificado teniendo a sus pies, a su madre arrodillada, ambos sufriendo el martirio en injustos acontecimientos como la traición, humillación, sed de venganza, tortura y muerte, pero Jesús antes de morir nos manda su último mensaje, el del “PERDÓN”, fue así como hasta el final Jesus nunca perdió la esperanza en la conversión del hombre, en la reconciliación como instrumento esencial para la paz en el mundo.

La visita del Papa Francisco nos trae este mensaje, tan ignorado por un mundo preocupado en el avance del conocimiento, en sus leyes o reglamentos, pero tan necesitados de vivir en paz consigo mismos, erradicando sentimientos ofensivos y mezquinos buscando justicia, los cuales pueden apaciguar su sed de venganza, pero no consiguen salvaguardar la unión y solidaridad, elementos esenciales en la vida de todo país, para enfrentar la codicia de otros.

El Papa Francisco habla de esperanza , pero no puede haber esperanza  sin reconciliación , y no puede haber reconciliación sin perdón  , la difícil tarea de no conseguir el perdón, nos limita a seguir vistiendo el luto del pasado con su resentimiento, nos condiciona a la sed de venganza o al castigo, encerrándonos en nuestra propia autodestrucción, privándonos de aquella  fortaleza para enfrentar el destino sin temor, confiando en nuestro anhelo de progresar sin dejarse vencer por la adversidad teniendo  esperanza.

Si bien las leyes humanas insertan reglamentos y castigos ante los malos actos, a fin de protegernos por las injusticias y vivir dentro de una sociedad civilizada, estas no pueden condicionar y hasta limitar el anhelo de vivir con esperanza, muchas veces las sanciones humanas no sellan el infortunio o nuestra tristeza.

Algo más difícil a intentar necesario para lograr paz y levantarnos ante el dolor, es el “perdón” como primer eslabón para la reconciliación, concertando es como podremos reflejar entre nuestros familiares, amigos, paisanos, compatriotas y hermanos del mundo, la verdadera esperanza en un mañana mejor, aprendiendo del pasado, desechando lo malo, rescatando lo bueno, unidos, con honestidad e imparcialidad.

El Papa Francisco es el representante de una iglesia con muchos errores a enfrentar, el camino para superar estas controversias no es fácil, porque su labor es ayudar siguiendo el ejemplo de Jesus quien vino a salvar, no a condenar, manteniendo siempre   la esperanza, solo aquel capaz de perdonar puede entender esta difícil misión.

Muchas veces pedimos justicia, pero injustamente criticamos y hasta condenamos lo malo refiriéndonos a la raza, al profesional o al religioso, cuando lo justo sería condenar la maldad de sus acciones como ser humano.

Solo se podrán tender puentes para concertar, cuando el perdón se encuentre en los extremos de cada uno de ellos, de lo contrario solo serán buenas intensiones vacías para cruzar.

Seamos sinceros, seamos justos con el maravilloso mundo que nos ha tocado vivir, la promesa de un hombre llamado Jesús, inspirado en los designios de un ser supremo, no es vivir en una creación perfecta, es la fortaleza para no dejarnos destruir por la adversidad, todo esto será posible cuando aprendamos a vivir con esperanza.

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